Mi vida me guarda un caudal de situaciones hermosas que me hacen florecer inspiración, paz y alegría. Voy desde un atardecer embriagado de múltiples colores, un alba que te hace respirar vigor y te brinda aliento para comenzar un nuevo día. La noche (mi momento favorito del día), por tanta paz y profundidad que trae la luna, las estrellas y el mismo cielo que reposa en romance en aquel color único de azul oscuro. Las millones de bondades paisajísticas que regala la Madre Naturaleza, y miles de cosas más que pudiese contar. Pero entre aquellos regalos que Dios da y muchos no ven entre tanta neblina mental, uno de mis grandes favoritos es la sonrisa de una linda mujer, y quizás linda sea redundar, pues para mí la mujer siempre será bella porque es mujer. Y no caer en machismos o placeres, no se trata de eso… Se trata de que quien valora semejante regalo al hombre que se haga llamar como tal, el que más valor posee es ella, la mujer. Tal término evoca a muchos principios que nacen en una mujer. No se es mujer así nada más, porque nace sexualmente como mujer. Una mujer es aquel ángel terrenal que entre su pudor, belleza espiritual y física, ética, y más dones, se valora a sí misma; y ese simple hecho de autovalorarse y rescatarse ante tanta inmundicia, la hace ser mujer. No toda fémina es una mujer. Muchas, por desgracia, se pierden entre el placer, feminismo, vulgaridades y demás sandeces para llevar la contraria a aquel hombre estereotipo que va de “flor en flor” sembrando semillas. Yo catalogo mujer a aquella que entra en las cosas buenas que mencioné anteriormente, o quizás me expresé mal, quizás se le pueda llamar saber ser una mujer, suena mejor.

Retomando el sentido de este tema, me llena de sentimiento y romanticismo el ver una linda dama sonreír. En muchos escritos míos lo recalco. Para mí es de los pocos detalles en el mundo que te llenan de tanta vida como de agradecimiento por tal magnificiencia. Lastimosamente, muy pocos logran verlo y valorarlo. En la sonrisa de una mujer logro detallar el por qué nací. Veo que en tal sonrisa se plasman las sonrisas de miles de niños que son frutos de su frágil flora. Veo todo lo que sufre, calla y disfruta la mujer, y he de admitir que se sufre mucho, pero se logra una inmensa alegría el pagar el precio de ser una mujer. Mirar una verdadera sonrisa de oreja a oreja, o una tímida sonrisa que esconde sentimientos, como esconde la montaña al sol, me hace dar gracias a Dios por todo ello. ¡Cuánto admiro yo una mujer! Quizás para muchos sea raro esto, y más entre la juventud de hoy día, que un joven como yo diga tanto, y hasta de manera empagalosa, sobre algo tan “normal” como lo es una sonrisa y más de una mujer. Pues yo he de ser muy observador y no todo lo que muestra dientes en una sonrisa. Hay tantos espejismos en la vida que dicen ser algo que no es, que te acostumbras a que en verdad lo sea, bueno, no es así, hay cosas que no son lo que parecen, hasta una sonrisa. Y en mi esencia tan romantica siempre pongo en un altar a la mujer. Es un pilar esencial en mis poesías y poemas, sino dejo de ser yo mismo.

Y lo vuelvo a decir: para mí uno de los paisajes más hermosos que puede brindar esta tierra es una sonrisa de una dama. Hace ver que sufrir vale la pena, que ser hombre vale la pena, que luchar por el amor vale la pena, y que vivir vale la pena. Si una sonrisa vale oro, más el de una mujer, en mi opinión. Así me tilden a mí, o los que opinen igual que yo, de tonto. Ciego es el que no logra comprender ni valorar esto. Más es perdido el que no ve la luz del faro que brinda la sonrisa de una hermosa mujer. Ni hablar de la sonrisa de la mujer que más amas. La sonrisa de aquella que te hace vibrar y te derrite el corazón y hace temblar al alma. También la sonrisa de la mujer que te trajo al mundo sacrificando su belleza física, salud, y que con mucho dolor lo hizo; una madre. Ahora, quienes no me comprendían, quizás lo hagan ya.

Es una observación que me clavé en los ojos y mi corazón: valorar la bella sonrisa de una dama, pues me llena de inspiración y vida. Y me recuerda que es algo que no se ve todos los días, así como un eclipse. ¡Qué bella es la sonrisa de una mujer!

-Jueves, 09/06/11. Escrito por Alejandro Viloria.

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