Mysterium.

…Y así amaneció el día; pensando en el misterio de cuando cambia una rutina y comienza otra. No desde las perspectiva de una actividad como el trabajo, estudios, o cualquier otra que fuere. Me refiero a cuando una vivencia rutinaria sentimental cambia, cuando se va una persona cercana a ti para siempre. Es como si despertase un niño interno que no acepta el cambio, que no acepta un adiós. Surgen comportamientos jamás expresados por nuestra personalidad, comportamientos que muestran lo que todo el mundo dice, o lo que otros refutan en hipocresía: “Nadie está preparado para la partida de un ser querido”, y así es, nadie lo está.

Entre fábulas de la infancia, no tenemos la más mínima idea de la seriedad y profundidad que maneja esta vida. Simplemente vivimos en un mundo pequeño, donde el centro somos nosotros. Más grandes cruzamos un puente de madurez, donde en el transcurso somos más volátiles; más niños que adultos, y más adultos que niños. Niños para algunos momentos, adultos para otros… cuando mejor conviene. Suena desorientado que vivamos así una gran parte de nuestra existencia, ¿no es así? Pero ése es el equilibrio idóneo para nosotros, la populación. Es un mal necesario vivir tropezando, siempre y cuando no se tropiece con la misma piedra, que se aprenda a no tropezarse de nuevo con ella. Así como disfrutar de este hermoso y bizarro viaje llamado vida. Vivamos momentos como niños o adultos, quizá ambas a la vez, debemos vivirlos como deben. Sacarle provecho a cada sentimiento, tanto buenos y malos. Eso nos hará más preparados para cuando toque un cambio de temporada, para cuando nuestra larga y hermosa primavera cambie drásticamente al tedioso y forzoso verano. Así como tambien nuestro callado y nostálgico otoño cambie a un inmaculado invierno. Así es la vida.

“Perderemos personas importantes en tal viaje”, pensarán algunos. Es una manera muy tradicional y cerrada de ver tal concepto. Mejor es creer que dichas personas ya han regresado a donde pertenecen, a su hogar; ningún viaje es para siempre, bien que deben saberlo. Y debe ser así, ya que se tornaría aburrido permanecer en el mismo lugar una vez se hayan terminado las diversiones vacacionales. Regresarán nuestros seres queridos a donde pertenecen, de donde han salido alguna vez para vivir este viaje, nuestro viaje. Y así nos tocará a cada uno. Ellos esperan por nosotros, por ello, no pierdas tu sentido de vida cuando un ser querido regresa a donde pertenece, será dificultoso tomar una nueva rutina sin tal persona, lo sé por experiencia, pero no pierdas tu esencia, sigue tu viaje y disfrútalo, que esa persona desea eso para ti, así como los que viajan contigo desean que lo disfrutes. Cada momento debe ser visto como tal y aprovechado, para que cuando te toque terminar el viaje, termines satisfecho de lo que has vivido y has realizado, sin remordimiento alguno, y limpio de los errores que debieron emendarse y deberás, porque el tiempo es un misterio y no sabrás cuándo te toque tocar la puerta de tu hogar para preguntar por la llave de acceso, ¿te la darán? Sólo en tus acciones se sabrá.

El misterio de la vida es muy inmerso en detalles, pero cada detalle se responde por sí sólo cuando comprendas esto que digo, esto que escribo al que sufre en exceso o al que es ignorante de lo que realmente es la vida. En necedad te digo, lector: Vive tu viaje al máximo, y aprovéchalo con cada viajero que comparte sus vivencias a tu lado, con amor. Que no sabes cuándo terminará su viaje, ni tampoco el tuyo. Simplemente vive.

-Viernes 22/04/11. Escrito por Alejandro Viloria.

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