Promesas.

Las promesas son símbolo de emociones, quizás se involucren sentimientos marcados como el amor, pero es más la emoción que hace germinar un cúmulo de palabras que jamás tendrán sentido si el deseo que está atado a las palabras no se hace realidad. Muchos prometen por la emoción de prometer, porque el momento se presta para que un corazón exaltado, emocionado, un corazón niño incapaz de pensar en lo que arrastrará el mañana con las palabras que dice. Un corazón que no piensa en el corazón que está al frente, a su lado; que puede romperse si no cumple. Las promesas son armas de doble filo.

No solemos ser responsables con lo que decimos, mucho menos con lo que prometemos para con el prójimo. Antes de dejarnos llevar por la emoción, hay que pensar si está a nuestro alcance eso que prometemos para con el otro o para con nosotros mismos. Si el tiempo que establecemos es el indicado. Si estamos preparados para cumplir con tal deseo, sino habrá que trabajar en nosotros para estar al nivel esperado por tal deseo. No se puede prometer algo sin saber cómo se logrará, ya sea en un momento malo o bueno, un momento de trabajo o de ocio. Tampoco podemos dejar que el olvido se lleve las promesas que nos pautamos… ¿Si el viento se lleva nuestros deseos o los deseos de nuestros seres amados, qué podemos esperar de nosotros para el hoy y el mañana?

Las promesas son pedazos de alegría que deben hacerse realidad. Son las pequeñeces o grandezas que mueven a este mundo en una parte de nuestra buena humanidad. Son regalos hacia el mundo y hacia nosotros como personas. El jugar con algo tan delicado, sería como mentirle a un niño con respecto a sus regalos de Navidad: que no tendrá sus regalos.

Una vez leída y analizada esta situación, hay que mirarnos a nosotros y ver qué podemos mejorar o qué podemos cambiar para poder mejorar… Y así poder avistar a un paisaje calmado y hermoso, o verse al espejo y decir:

Yo prometo ser mejor hijo.

Yo prometo ser mejor esposo/a.

Yo prometo ser mejor persona para la sociedad.

Yo prometo ser más productivo.

Yo prometo vivir positivamente, aunque me arropen malos momentos.

Yo prometo ser mejor padre / madre para mis hijos.

Yo prometo ser mejor hermano/a.

Yo prometo no entristecerme por tonterías, mucho menos por desgracias.

Yo prometo levantarme con una sonrisa y agradecer un día más de vida.

Yo prometo ver al mundo de otra manera.

Yo prometo hacer algo para cambiar la oscuridad que nos invade.

Yo prometo cumplir con todas las promesas que impongo en esta vida…

 

-Escrito por Alejandro Viloria. Miércoles, 16/05/12.

 

 

One thought on “Promesas.

  1. Estas cosas uno las recordará al final de la vida, es la gran prueba que dirá si uno está a gusto con la vida que llevó, si valió la pena o no o simplemente se despilfarró el tiempo que se nos otorgó.

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