En los Huertos de Nuestro Yo

El mundo es el reflejo de lo que somos. Generalmente no es así, pero generalmente se ve así. La deferencia es que existe un pasado, un presente y una mayoría de personas que han estado allí lanzando dados al futuro. Todo nace de la semilla del hogar, es lo que en nuestros ojos ven los demás, y es lo que predicamos; creando una cadena que nos terminará condenado. Somos irresponsables con nosotros mismos y con el mundo. Sólo lo que no es atractivo es primordial, siempre ha sido un mal del hombre, una de las dos cosas que nos diferencian de los demás animales, a parte del famoso razocinio.

Nos engañamos y justificamos en tonterías, como al lanzar un simple desperdicio al suelo ya demacrado de tantos otros que han pensado lo que piensa la persona que en este momento lo hace: “No hará daño al mundo”, y justo en ese instante miles de millones están lanzando desperdicios hasta más grandes al mundo. Nacemos con el propósito de ser uno con la tierra que se nos prometió, pero abusamos de su hospitalidad… ¿Con qué derecho nos quejamos de los desastres que son sino más que el regaño de una naturaleza ya en exceso de maltratos? Crecemos más, abusamos más de los límites e invadimos hogares ajenos, de animales que sí cumplen con el mundo. ¿Será el razocinio un castigo o demasiada responsabilidad para nosotros?

Las modas y tecnologías ya nos llevan a adaptarnos a un mundo de por sí plástico, pero no se excusa la intención de proveer cariño al mundo, retornando un poco de lo que tanto nos da. Solamente cosechamos lo que sembramos; donde llegará el momento en el que cosecharemos polvo en un desierto lleno de miseria. Nos hacemos daño al dañar al mundo. Cuando grita el mundo, nos sacudimos nosotros. ¿Volveremos algún día a encontrar el lazo que perdimos con este plano? La respuesta está al mirar dentro de nosotros. Al ver cómo está nuestro huerto. Si realmente cosechamos buen fruto y lo exparcemos, lo cual será retribuido si se hace en conjunto por un equilibrio de paz, o lo contrario, si sembramos cenizas y cosechamos sombras. La única realidad que se puede apreciar hasta ahora en el vistazo hacia un paisaje que se está consumiendo entre sombras y cenizas, sabiendo que la tierra aún así seguirá dándonos plaza en un ser de todas formas.

 

-Escrito por Alejandro Viloria. Martes, 29/05/12.

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