Rostros.

Es la salida de emergencia de los que dudan, los que alguna vez hemos dudado, los que dudarán de sí mismos. Es el costumbrismo social que a veces tenemos para agradar a alguien que quizás no volvamos a ver en nuestras vidas, para interesar a alguien que nos interesa o nos convendría, según, interesar; por una necesidad estética que realmente no necesitamos. Nos da miedo ser nosotros mismos cuando y donde sea. ¿Por qué debemos menospreciar nuestras virtudes y defectos si así somos nosotros? ¿Por qué debo yo vivir dependiente a los comentarios de sombras del mundo? Las palabras llenan de placer o dolor a la gente, pero no es el aire que nos mantiene vivos. No tenemos por qué ser algo en algún lado, ser otro en otro lugar, ser tímido con un grupo, ser extravagante con otro, uno debe ser lo que es siempre.

 

La vida es una y cada segundo vale, es una regla que quiero mantener firme en mi vida y es algo que he buscado plasmar en viejos temas que he colocado en este blog, porque a veces leyendo, leemos nuestro corazón y reflexionamos lo que realmente necesitamos o lo que estamos haciendo en beneficio a nuestra vida. Hay que conocernos bien y reconocernos como tales. No somos perfectos, ni seremos perfectos, pero somos lo que somos; lo que hay que corregir se corrige, lo que es propio de nuestra naturaleza, seguirá tatuado a nuestra personalidad. No hay que temer a los leones que atemorizan con malas miradas o con burlas, pues son títeres de los mismos comentarios que otros les vociferan. Son esclavos de un universo paralelo llamado mentira. No hay nada más horrible que vivir siguiendo un guión, viviendo un teatro de mentiras y exageraciones por unos cuantos aplausos que muestran más una cortesía que el gusto de aplaudir por un buen acto. Al final, miraremos a los lados y veremos aquellos, aquellos pocos, que nos aman a pesar de nuestras achaques, y si se piensa bien, es mejor celebrar la vida con un par al máximo que maquillarse una sonrisa para estar en una fiesta plástica de los que comen por interés.

 

Sólo tenemos un rostro y hay que apreciarlo, sólo tenemos una personalidad la cual constituyen diversas facetas que nos hacen únicos ante el resto. Valora cada tontería que cometas, porque en las tonterías está nuestra inocencia y la mitad de nuestra personalidad. Valora cada logro y talento que tienes, porque ellos está el futuro que te depara si los aprovechas y los vives con intensidad.

 

-Escrito por Alejandro Viloria. Lunes, 02/07/2012.

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