La Distancia.

La distancia tiene conceptos muy relativos, a mi parecer es el término que posee mayores perspectivas. La distancia puede ser medida, puede ser una referencia, puede ir más allá de lo que se conoce sobre ella, puede alcanzar una perspectiva emocional y sentimental. La distancia puede ser un obstáculo, como también un veneno que mata una esperanza o la ata y la esconde, también puede ser la cura para un mal que germinó por una mala relación o que se tornó mala por la inmadurez. También puede ser un placebo, un suspiro que sólo otorga más tiempo para dos cosas inevitables, pero que una de las dos ocurrirá: un corazón roto o una felicidad imponente.

La distancia es una debilidad conociendo los límites de nuestras posibilidades, es una mentira si pretendemos huir de nuestros problemas. La distancia es una fragancia sobre ella o él, un recuerdo de cuando hubo un amor presente en nuestras vidas y estamos en la pausa de las relaciones, esperando y, errando en el esperar, pretendiendo un nuevo amor estando distantes, sólo deseando y no actuando.

La distancia es el peor mal del amor, porque es un tiempo muerto. El amor no existe si no hay tacto, el amor que se distancia es sólo un tiempo largo donde todo se resume a contactos telefónicos, cartas o el uso de la tecnología como puente entre los dos. La distancia evita que conozcamos más sobre el otro, pues se conoce a una persona viendo sus gestos, oyéndole hablar, respirar el mismo aire mirando su cara de frente, riendo y tocando la otra persona, así sea por un simple momento.

La distancia es duda, es angustia, es la bala y el tiempo la pistola. Un amor no se sostiene de promesas, y la distancia reposa en miles de promesas que nacen de la emoción y el egoísmo de no soltar al otro. La distancia es soledad disfrazada de despedidas.

La distancia se hace presente en los mejores momentos, se viste de nostalgia y se maquilla de sonrisas agrias que susurran los viejos momentos que se compartieron con el otro.

La distancia no es opción, si la distancia perdura es mejor dejar ir y comenzar de nuevo. Vale la lucha, pero si la distancia sigue haciéndose más larga, consumiendo el valioso tiempo, es mejor soltar el capricho, pues no es renunciar a un deseo, es aceptar que el deseo no cabe en los planes del destino. La vida no es una película, la vida funciona con la realidad y la realidad nos puede gustar o no, la distancia es eso. La distancia es una prueba y también un golpe de la realidad. La distancia es ella o es él. Es un recuerdo que todos tenemos de alguien o algo.

La distancia funciona así como he dicho. Ella nos puede hacer ver la vida en escalas de grises o de colores. Depende de nuestra perspectiva, la perspectiva que tengamos sobre la distancia.  Jamás algo ha sido tan diverso y a la vez tan lo mismo y evidente. Eso siempre ha sido la distancia entre nosotros, los soñadores.

-Escrito por Alejandro Viloria. Lunes, 24/12/12.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s