20 Días de Paradoja. Acto 4:

Noche, he de escribirte…

¡Ah, ya no sé qué sentir! ¡No sé qué decir! ¡No sé qué pensar! ¡Amar en silencio duele tanto como los 7 círculos del infierno! No hay tiempo que pase y sane, pues el silencio lo torna lento, me estanca, y todo queda en silencio. La veo, ¡no hago nada! ¡No puedo hacer nada! Y ya he intentando, he intentado acercarme, lo he conseguido, le he sacado miles de sonrisas, tengo su confianza, pero no doy para más, no consigo más. ¿Por qué entonces? ¿Por qué me condené a este sentimentalismo y estas emociones tan latentes y burdas? Y no hay garantías de nada, ni de que ganaré algo, mucho menos de si perderé. De si me dolerá más incluso, o de si seguiré igual que hoy, que ayer y que mañana. ¿Si amar vale tanto por qué duele tanto? ¿O es que su valor se traduce en tanto llanto en tantas dudas y amarguras? ¿Así debe ser el amor? ¿Y por qué?

Pasé la noche llorando por dentro… De nuevo, y de nuevo me levanté como si nada, como si hubiere drenado el pedazo que tenía de dolor. Es como si estuviera miles de kilómetros lejos de mi hogar, y que no supiese el camino y sólo tuviese las estrellas para guiarme, las cuales hablan su idioma astral, y yo sólo conozco este idioma mío y atrofiado. Así llora un hombre por amor, supongo. Sin muchas lágrimas, pero con la agonía de la imaginación por dentro. Lo que dice Marco, lo que opinen los que saben, sólo son opiniones, percepciones y ya está, no es lo que necesito, no es lo que debo hacer, quizás ni lo que deba oír, pues al final quien actúa por convicción soy yo.

Ah… y ya no sé qué decir ahora, me quedé sin papel en mi máquina de escribir. Si las mujeres mirasen en las ventanas de uno, y avistasen lo que hay dentro, muchas cosas pasarían, igualmente viceversa… Para todo hay y debe haber un secreto, un espacio muerto, supongo. Si Caroline mirase dentro de mí, ¿se enamoraría o se iría? Pero otro me diría, y qué tal si muestras un poco de lo que hay dentro, ¿y cómo abro yo mis ventanas? Pues mis actos no reflejan lo que yo siento, lo que soy. Una mujer no vale un piropo, no vale decir palabras adecuadas según lo que quiere oír, una mujer es más que eso, y no es que no valgan esos detalles generales y rebuscados, pero vale más lo que uno es, pues con ello ellas vivirán una vida si aceptan lo que uno muestra afuera… Pero cómo, cómo mostrar algo que ni le tengo nombre, algo que ni sé si es bueno o si es malo. Cómo muestro un amor si yo no sé si me amo… Y sin saber sentir, sin saber decir, creo que hablé demasiado con el corazón en la mano… 16/07/03.

silencio2

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