20 Días de Paradoja. Acto 5:

Día, no sé qué escribir…

 

Empecé a leer una columna, una clase de debate en solitario de quejicas sobre el modelo de gobierno del país y comparando gobiernos anteriores y hasta extranjeros con el nuestro. Todo esto lo leí en mi tiempo libre en el trabajo, y un compañero, comunista, se acercó y vio lo que leía, así que ni corto ni perezoso dio una opinión bañada de fanatismos, pero opinión al fin… debía respetarla. Me comentó sobre el capitalismo, y la misma opinión general de cualquiera que apoyase el gobierno de clase izquierdista. Siempre consideré que el Comunismo era una idea fantasiosa, una muy buena teoría, pero imposible; nadie podrá ser igual o tener lo mismo que el otro, por ende, como práctica es un fracaso. En fin, le di también mi opinión, una opinión no democrática, ni fascista, comenté que no se necesita un modelo o una idea para hacer bien el trabajo, que es darle una buena calidad de vida y oportunidades a la población, pues es esta la que construye al país, no el gobierno. Mi compañero se silenció un rato, buscó una excusa para tener con qué irse, y así quedamos. Me quedé pensando en nuestra conversación.

Uno nunca acepta la opinión del otro, a pesar de decir que se respeta, pues pensamos diferente. Sentimos diferente. Creo que aprendí eso con muchas caídas, sobre todo con la última. No podemos imponer algo a nadie. No podemos hacer sentir algo que sentimos a nadie, es así. A pesar de las circunstancias, es así. Se aproxima la Navidad, y decidí revivir cosas, entre esas, a Marco. Teníamos 2 años sin hablar, así que decidí buscar unir nuestras tierras con un puente. Traté de llamarlo, pero no pude comunicarme con él durante el día. Volví a casa y decidí adornar mi terreno un poco con la época decembrina. No tenía mucho, pero de algo valía. Puse un pequeño pino de plástico en una esquina con pocos adornos, algunos de mi vieja casa, para traer tales recuerdos. Un cascanueces que tiene cierto valor para mí, pues lo veo y miro otro recuerdo. Y ciertas luces para decorar, me sentí satisfecho, y menos solitario de alguna forma. Llamé a mis padres y conversé con ellos, los pienso visitar en año nuevo. Sentí que hice mis deberes morales, pero faltaba Marco, donde, por las circunstancias que nos conectan en este enigma de vida, me empezó a llamar al móvil. Hablamos de muchas cosas, hasta de por qué nuestra separación. Vendría a visitarme para Navidad, pues estaba de paso la ciudad para ir a donde sus familiares, así que accedimos a recordar buenos tiempos.

A veces por simples cosas, vienen otras más complejas y viceversa, nunca hay que negar el que suceda algo, pues nada asegura que no ocurra, o que ocurra. Es como el Comunismo, es algo que se plantea, pero que no ocurre como tal. Será una Navidad diferente… 01/12/05.

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