20 Días de Paradoja. Acto 6:

-ACTO 6-

 

Crepúsculo, no te escribiré…

 

Estaba mirando por la ventana y tocaron el timbre, eran las 7 de la noche.  Era Marco, no traía nada, estaba en una camiseta, bastante usada, jeans rotos y sandalias, así era la Navidad. No pasó mucho tiempo cuando empezamos a hablar, como si no hubieren pasado 2 años; él seguía igual y yo me sentía igual que siempre. Ya eran las 11 de la noche, y estábamos bebiendo coñac. Me asomé a la ventana de nuevo y empecé a balbucear cosas. Marco me miró y dijo, entre sus estados de inconsciencia por el alcohol y de consciencia por la vida: -Pareciera que estuvieras recordando lo que pasó-dijo él desde el sofá, con voz lenta y con la lengua independizada de su mente-Y cómo no recordar, tampoco fue algo de mucho tiempo…-concluyó para sí. Yo me quedé recordando, como si no importase, como si la Navidad estuviese latente en mí.-Sí, es eso, Marco. No es muy diferente a lo que ocurrió-dije. Tenía sueño por tanto alcohol en mi ser, quería dormir, pero también quería drenar cosas que no dije antes o que no supe decir, o sentir. –Fue fuerte. Aún recuerdo sus palabras, y quizás eso que me dijo me hizo venir hasta acá, lejos de ella. Lejos de todo. A pesar de yo darme cuenta por mí mismo de la realidad, nunca dejé de sentir. Mi corazón no es alguien razonable, es un soñador, un estúpido optimista. Y siempre creí dentro de mi desesperanza y lógica. Sabía que no correspondía, pero sentía que podía luchar, ¿me entiendes?-decía mirando a la ventana, Marco me escuchaba, pero estaba distraído con tanta bebida. No le presté atención y continué. –Ella estaba de azul, como el cascanueces, y sus palabras eran duras y frías como esta ventana mía. Nunca fui alguien perfecto ni lo seré, quizás siga cometiendo los mismos errores, pero conozco de algo que nunca dejaré de hacer, y se trata de sentir, ¿sabes? Nunca dejaré de querer sin ser querido o nunca dejaré de amar sin ser amado, siempre me dolerá y siempre lo callaré, pero siempre lo desahogaré aquí, a esta ventana u a otra si me mudo algún día. Lo escribiré, lo disfrazaré de algún cuento y lo dejaré leer para que la gente que también sufre lo vea y se mire en alguna ventana-concluí. Marco me miró y no dudó en decir: -Hablas demasiado, Antoine. Así como sientes, lo hablas demasiado y las palabras nunca se llevan bien con los sentimientos, por eso muchos fracasos ocurren. Aún la amas, pero no puedes hacer nada, no puedes luchar contra un fantasma. El tiempo irá cicatrizando esta vulgaridad que sufres, y así como pasaron 2 años, seguirán pasando. El sentimiento que aprecias se irá, como si nunca hubieses sentido tal hermosura en tu ser, y te vaciarás. Tus pensamientos afrodisiacos sobre ella, serán ahora pantomimas de un pasado, y te reirás crudamente de ello.  Pisarás a este lastimoso tú de ahora, que será un tú pasado. El amor a veces es así, una mentira, a veces es esto-dijo él bebiendo el último trago de coñac que quedaba. Me quedé pensando y él siguió hablando: -Ella vive su vida, quizás pensará en ti, en dónde estarás, en lo que estás haciendo y en lo que ustedes vivieron como amigos, pero son segundos y luego sigue con su vida, con su ahora. En este momento ella es feliz con la gente que ama y que la rodea. Tú por ella te alejaste de todos y la sufres haciendo sufrir a los que te aman, ¿eso es amor?-dijo.

Me dolió esto, a pesar de estar tomado, me dolió escucharlo, pues era la verdad. Un sentimiento no puede pasar por encima de lo razonable, de lo que es importante siempre, y yo violé tal sentido. –Pero no es para tanto, pues para eso está el tiempo, Antoine, para enmendar, resolver, dejar ir. Todo puede cambiar cuando veas a tu familia-dijo al ver que me sentí mal. Seguía mirando por la ventana, y ahora con más ahínco. Era la misma Noche Buena, pero con otro esquema, otro ambiente, pero era el mismo de esa vez. Y entonces dieron las 12, abracé a Marco, mi mejor amigo, y abracé sus palabras y apoyo. Abracé un ahora, y le di la espalda al pasado que volveré a recordar alguna vez, pero espero recordar con otro sentir, menos dolor. Amar no es fácil, más aún cuando envías tu amor y no regresa el mismo. Así se debe sentir la nieve al caer… Tener que esperar tanto para volver hacia arriba, el cielo. 24/12/05.

 

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