20 Días de Paradoja. Acto 12 (final):

He terminado de escribir, Noche.

 

Ayer salimos en grupo a comer. Caroline estaba linda como siempre y fue una salida muy grata con todos. Marco se veía a gusto, cosa que no es usual. Fue una buena noche donde hubo una conversación pendiente con ella; quedamos en medio de temas sobre el amor, iniciados de la nada, como debe ser. Ella y yo comenzamos a debatir sobre el concepto del amor, su razón de ser, su razón de terminar a veces, y todos los enigmas que nos planteamos, más siendo unos adolescentes. Quedamos en nada, los demás se dispusieron a escuchar rock alternativo bajo las luces de las estrellas y eso nos movió de ambiente.

Hoy fui al parque, llamé a Caroline a ver si estaba, y se encontraba acostada en su cama, aburrida. No dudó en salir. Empezamos a hablar de cualquier tontería, se hacían las horas cortas y ya era de noche. Paseamos hasta una colina cercana y nos acostamos en el césped.

-Ayer estábamos hablando del amor. –dijo ella. –Y estábamos hablando de cosas importantes. –ella miraba el cielo con cierta emoción. Yo me sentía exaltado, pero maltrecho por mis sentimientos hacia ella y estos temas son muy fuertes para un momento así. –Opino que el amor es misterioso. –dije yo. -¿Por qué es misterioso? –me preguntó con su tierna voz. –Porque no sabes lo que siente la gente, y aún cuando la conoces por un tiempo, no conoces cuánto te puede amar. Y no sólo amar, sino lo que siente cuando está a tu lado. Por eso es un misterio. –le respondí recostando mi cabeza sobre mis brazos para, también, contemplar el mar de estrellas. –Ya veo. Tienes cierta razón en ello. –la miré y me dispuse ir un poco más allá. -¿Para ti qué es el amor, Caroline? –ella se quedó pensativa y empezó a soltar palabras. –El amor para mí es dar sin esperar a recibir algo. Suena extraño, pero si uno ama esperando a ser amado, entonces el amor está condicionado… Y el amor debe ser libre, no debe estar preso bajo un deseo. Si amas realmente, no esperas nada, disfrutas el dar tus sentimientos y pensamientos a una persona. No amaré realmente hasta no sentirlo así como lo digo… -fueron palabras fuertes en aquel momento. Era como si Caroline se hubiere guardado tal idea y soltarla para el momento perfecto: una noche estrellada. –Creo que por ello no tengo novio, es difícil plasmar algo así en un mundo tan monótono a cuanto sentimientos se refiere. –sentenció ella. –Pero son sentimientos al final. –dije. Ella giró su rostro blanco como la nieve y se me quedó mirando con sus ojos marrones claros, mi corazón titubeó en el eterno segundo. –Y es por ello que se sufre, porque no se trata de sentimientos en sí, me refiero a que los condicionamos. Decimos querer una persona, pero lo condicionamos con la búsqueda de un beneficio, y es por ello que estoy contigo y me siento bien contigo, Antoine… No veo eso en ti. No esperamos algo del otro porque lo tenemos todo cuando compartimos. –dijo ella sonriéndome. No sabía que decir ante eso. –Me has dejado sin nada que decir ahora. –le sonreí de igual manera. –Pero me siento dichoso de callar ante algo que no parece merecer respuesta. –dije para dejar ir mi vista a los cielos, al infinito de las estrellas. –Espero nunca seamos como las estrellas, -dije yo –porque se ven cercanas, pero están muy alejadas unas de las otras. Casi que no saben que existen. –Caroline se levantó del césped y me tocó la mano, sentí la adrenalina volar por las venas, y me emborraché de ideas tontas en pocos segundos, no quité la mano, pero perdí la tranquilidad con la que estaba allí con ella. –Yo miro que no somos estrellas, somos nuestras manos sobre el césped. Estamos en tierra y conocemos nuestros límites, pero siempre sentiremos las manos del otro, así como yo te toco ahora.

No se dijo más nada, sólo la miraba y la miraba. No sé si tenga posibilidades con Caroline, pero sé que me tiene en un lugar especial en su vida, y creo que, por el momento, eso basta y sobra. El futuro es incierto, pero sólo sé eso y que también le tengo afecto. No somos estrellas en el cielo, sino las manos tomadas sobre el césped tierno. El amor es incierto, misterioso y poderoso, pero en su enigma está el tiempo que se puede torcer y cambiar vidas, en el misterio está el secreto de lo que sentimientos y en su poder está el construir algo que se dio por destruido. Me siento dichoso de simplemente callar y contemplar el amor en manifiesto. 06/08/03, 07/08/03.

pareja-manos-tomadas-corbis20130419

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