Deseos.

Los deseos son buenos mientras sepamos manejar las emociones que uno desata al pensar en el alcance de estos, y no sólo eso, sino todo lo que conlleva a la intensidad con la que ansiamos satisfacer tal deseo; se puede volver vicio u obsesión, se puede abandonar cosas mucho más valiosas que lo que tanto añoramos, y tal añoro, generalmente, es algo material, y con material no me refiero a simplemente dinero, mejor posición social y calidad de vida, u otro cualquier objeto que nos pueda satisfacer aquello.

¿Entonces qué es lo material? Las pasiones, algo que un simple objeto, el hecho de tenerlo, pueda apagar la obsesión. Se trata de algo intangible, pero es material porque abandonamos nuestro lado de sanidad y estabilidad, arriesgamos todo por llenar un vacío, aquí pudiere entrar la soledad, tomando este ejemplo muy general. Sentimos rencor, envidia por aquellos, a los que creemos percibir que tienen eso que decimos necesitar. Y la soledad que podemos sentir, es probable consecuencia de nuestra poca percepción del amor en nuestra vida, y este amor lo definimos como amor en pareja, y, como anteriormente dije, no prestamos atención a lo que ya tenemos, otros amores: nuestra familia, amigos, Dios, y puede suceder lo opuesto, necesitamos amor familiar y lo buscamos de la manera errónea, desatendiendo los demás amores, así mismo con cualquiere que fuere nuestro vacío. Pero podemos llegar al punto de tener gente que nos valore a este punto de sentir el Eros fluir, gente que sí nos pudiere valorar de una forma mucho más estable y correcta, es decir, atendiendo a la pasión, comprensión y amistad de la forma romántica y espiritualmente plena, pero nos enfocamos en aquel que decimos creer que cumple con lo que necesitamos, entonces se materializa más este vacío, le damos detalle físico a algo que no lo necesita; queremos la mujer más bella según nuestra percepción de belleza, o al hombre que encaje con estas percepciones, todas materiales, y pudiéramos caer más bajo aún cuando dejamos que esta persona pase por encima de nosotros, dañando nuestra humanidad, pero si satisface nuestro vacío, entonces no importa nada.

Un deseo puede llegar lejos, nos puede dominar, y nos puede vender a la gente maliciosa que se disfraza de oveja siendo lobos. Consecuentemente, dañamos a los que nos aman por este deseo. Entonces nos contradecimos, somos hipócritas con el mundo. Y al final, un deseo es un deseo; este cuando se satisface se apaga, y nos sentimos vacíos de nuevo porque no se trata de buscar el amor, el amor está sólo que debemos quitarnos la venda del mundo. No seamos sapos saltando de charco en charco, donde estamos en uno que se seca y buscamos otro que se secará y así estaremos hasta cansar nuestra alma. Debemos prestar atención a los detalles de la vida, a la gente que nos ama, a los que nos aman en silencio, y mucho más a nuestro amor hacia nosotros y al amor de nuestro Dios. Esto será la base para alcanzar algo mejor que un deseo: la plena felicidad.

 

Escrito por Alejandro Viloria. Domingo, 15/12/2013.

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