Pág. 1 – Redención.

POEMAS_ESCRIBIR

“Espero estés bien. Que lo estés realmente… No es fácil, no es fácil -y lo digo con certeza- contener con unos cuantos maderos este caudal de sentimientos por ti. Sí, hubo aquella vez donde lo hablamos a regañadientes, donde hubo una diplomacia, unos términos, los cuales planteé en su mayoría con cierta hipocresía, pero no se dijo nada… Se dijo todo, pero no se dijo nada, ¿es incongruente? Lo es. Lo es porque, lo quiera o no, te quiero, no te quiero mucho, no te quiero poco, solo te quiero en todo el término de dichosa expresión que muchos dicen por decir. Te quiero por todo lo que te dije y por todo lo que callé. Te quiero tanto que ni hasta yo mismo comprendo de dónde saco yo tanto sentimiento lindo por una persona. Y es que no tengo toda la vida conociéndote, pero quiero conocerte toda mi vida; es raro para mí tanto sentir, tanto malestar, tanto sufrir en un silencio donde solo habito yo y mis pensamientos. Es raro para mí callar cuando soy más frontal que cobarde. Es raro para mí resignarme sin haber agotado todo, pero es necesario… Es necesario porque sé que si lucho por mis sentimientos estaría abandonando lo que sientes, y te estaría perdiendo. Quizás no te pierda al instante, pero te perderé pedazo a pedazo, minuto a minuto, palabra por palabra, entonces reflexiono y es mejor tener como no te quiero tener a no tenerte nunca.

Confieso que a veces me lleno de melancolía porque sospechaba -y a veces lo pienso con seguridad- que tienes a otro en tu mente, que te gusta otro, y me derrumbo en emoción patética y deplorable. También están esos días donde me alegro tontamente porque he compartido contigo, conteniéndome de dejar salir ese amorío que te tengo, dejando solo lo que es visiblemente cómodo, lo que te mantiene a raya conmigo, pues también veo esas costuras tuyas, esas costuras de esos sentimientos de incomodidad, quizás miedo, quizás confusión, o un quizás que solo entiendas, que te revisten en una armadura que me deja afuera sutilmente, a veces bruscamente. Me dejan fuera de ti en todo sentido y eso lo percibo, quizás percibas cómo mi puerta se abre cuando estás cerca, quizás se abra de golpe, quizás poco a poco… rechinando esas bisagras añejas y heridas de viejos amores, anunciándote que debes apartarte.

Confieso que me encanta estar contigo a pesar de este malestar, esta piedra en el zapato, este enamoramiento sordo y tórrido, como así he de confesar que hay días donde me enojo conmigo mismo porque deseo ser más asertivo con nosotros, decirte lo que realmente deseo a pesar de que sea prohibido. Me enojo a veces contigo, sabiendo que no tienes culpa alguna, pues me dejas fuera y a veces creo estar dentro cuando me abrazas y me tiendes tus tiernas manos en son de cariño y comprensión. Solo quiero que sepas que no me basta esto, no… no basta. No basta porque no llena nada, no me llena. Me deja sediento de ti. Pues no tenemos una amistad íntima, tampoco hay indicios de que nuestra confianza avance como supondría ser. Estamos en una diplomacia, en un tratado de no agresión donde yo oculto estos sentimientos y tú ignoras lo que sientes realmente cuando estamos juntos, cuando estamos solos. Puede que ignores esto porque no sabes qué hacer realmente, porque al no sentir lo que yo te sientas culpable o sientas que me hieres, quizás no desees herirme, y solo te cabe en la cabeza no lidiar con eso. Ignorar todos esos nudos complicados y dejarlos a manos del tiempo… Intento interpretar tus acciones, intento comprenderte.

Estoy sonando melodramático, meloso y contradictorio, así es como siento esto. Si me preguntaras realmente qué quiero, pues deseo luchar por una oportunidad, ganarme una mirada tuya, ganarme una llave a las puertas de tu ser. Ganarme la confianza de que me muestres esas heridas tuyas de vida, para yo mostrarte las mías y puedas ver que deseo comprenderte y atenderte con paciencia, a pesar de que la pierda de vez en cuando. Deseo realmente demostrarte lo que con palabras es fácil decir, lo que es fácil copiar o pedir palabras lindas de otros para adonar. Quiero demostrar que esto es más que palabras bañadas en almíbar. Quiero luchar por ti, porque tú vales mencionada lucha, porque eres una mujer única. Porque veo en ti, más allá de la belleza física que percibo diariamente en tu ser, una persona amorosa, perfecta en su imperfección, que busca mejorar y que busca dar más allá de recibir; serás una persona inmadura a veces, pues lo he visto así, serás una persona esquiva de algunos problemas, serás lo que seas, pero así te quiero. No te quiero perfecta o como mejor me convenga; te quiero así como eres, pues deseo aprender de ti cada día y ser comprensivo con tus defectos, así como deseo que también lo seas con los míos… Y no es ser conformista con los errores o que me permitas errar cuando me dé la gana, se trata de entender los detalles y mejorarlos.

Eso es lo que deseo, pero choco con esta pared llamada realidad y duele el encuentro. Pues tú tienes tus pensamientos y tus sentimientos: no corresponden a los que ya he mencionado y a los que aún no menciono. Tú tienes tu mundo y yo tengo el mío. Tú estás dibujando lo que quieres en un hombre y yo no estoy en esos trazos. Y lo acepto… a veces. No es fácil, como bien te dije esa noche, no es fácil para mí, y  no me quiero victimizar contigo, no, pero quiero que esté todo claro, pues me duele tener las manos atadas y tener que aceptar cosas que no deseo aceptar, tener que abandonar cosas por las que deseo luchar. Tener que tenerte así, como medio amiga. No me importa lo que digan los demás, o si los demás saben, solo me importa lo que digas tú.

Y me da miedo a veces, a veces me da. Me da miedo el hecho de hacer algo mal y que te vayas de mi vida -sigo sonando meloso y dramático- pero es la realidad, es lo que siento, y es lo que sucede. Por eso a veces callo, a veces pienso que es demasiado lo que siento como para hablarlo, mucho más aún decírtelo así sin más después de tanto tiempo de esa vez donde te dije que me gustabas. No sé qué será lo correcto ahora. No sé qué es lo que viene, pero por ahora duele, mañana no dolerá y volveré a la rutina que me tiene dormido de este sentir por ti. Por ello a veces no te hablo por unos días, porque necesito un espacio para mí, para drenar un poco tanto; tantas cosas en mi mente; tantas dudas; tanto en mi corazón; tantas emociones.

Sé que no leerás esto, por eso lo escribo… Y si lo llegas a leer, o alguien que conozca nuestro caso te lo llegase a relatar, quiero que me perdones por ser tan endeble, por no ser lo suficientemente hombre como para encarar con mejor rostro esta situación, pues habrán peores cosas en la vida, pero no sé qué hacer y solo intento quererte con esto que tengo a mis manos, con esta única opción que tengo. Solo intento estar ahí contigo cuando lo necesites, así sea en una multitud donde yo sea el último de todos. Así te quiero yo y así te siento. Añoro más de lo que debo o de lo que puedo, pero así son las cosas… Ya no tengo más nada por escribir, solo que espero y estés bien, que lo estés realmente.”

-Escrito por Alejandro  Viloria. Jueves, 15/05/2014.

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