Escribir: Una pasión de seis años.

En este momento estoy escribiendo desde mi teléfono celular, y este último post del año 2014 lo dedico no sólo a expresar pensamientos míos y la manera con la que yo pienso-cosa que no sucede desde hace mucho tiempo-sino también a las personas que me han apoyado y me han animado a continuar durante los tiempos de crisis. Este post es para profundizar más, no completamente, en el cómo descubrí esta pasión que tengo y el valor que le tengo a la escritura, a la poesía.

Empecé en el 2008, sin embargo no fue algo que hiciese por gusto, por placer a primera instancia.  Tampoco lo hacía recurrentemente; se puede decir que lo hice un par de veces a regañadientes.  Fue por necesidad, por desahogar sentimientos que me ataban y gracias a una persona, y al apoyo de otras, me recomendaron la escritura como medio de sanación.  Esta es otra historia particular que quedará para después.

Quiero recalcar algo que generalmente no se presenta o sucede: no soy un gran lector. No soy de comerme libros ni de nutrir con ahínco mi manera de escribir con otras obras. No soy técnico ni quiero ser maestro o referencia. Sólo escribo por el placer de hacerlo.

Sin embargo, soy celoso de mis obras. No las comparto a muchos a primera instancia. Mi pasión se empezó a forjar al tener la satisfacción de convertir un pensamiento mío o sentimientos en palabras. Poder plasmar realmente lo que sucede en letras sin palabras glamorosas o con una profundidad aplastante que opaque el sentido de lo que hago. Al final, esas cosas son maquillaje y venderse como un producto rebuscado ante los lectores mal acostumbrados a hallar mensajes refrescantes en los escritos.

A partir de allí todo cambió, ese gusto mío lo busqué en otros escritores por mera curiosidad; quería ver si había alguien más que se sintiese igual que yo cuando escribía. Descubrí a Pablo Neruda, mi escritor favorito. No busqué lo que opinaba él o cómo era su ritual para escribir.  Lo que necesitaba saber estaba en sus obras y pude percibir en lo que él escribía lo mismo que yo hacía y que quería seguir haciendo.

Vale incluir que desde antes de escribir yo siempre he sido una persona con una imaginación muy vivida y activa, tengo un mundo en mi cabeza. Además de que siempre he disfrutado del romance y sus alcances. Nunca supe cómo canalizar todo eso, hasta que fui escribiendo más y más y pude hallar el placer de escribir textos románticos mediante la poesía.

Yo toqué muchas teclas y la poesía era la adecuada para canalizar todo. Fue el 2010 el año donde me abrí a diversas corrientes y a diversas reglas métricas para jugar con ello. Mis poemas favoritos son los de ese año.  No paraba de escribir, podía y puedo pasar horas en ello.

Me vi encima la idea de escribir una novela. Sería de varios tintes. Mi lienzo para testear varios tópicos y varias maneras de escribir. Mi trabajo piloto, Tundra. Desde allí, hasta la fecha en la que hago este post, tengo un universo literario en mi mente. Sólo necesito vida y tiempo para plasmarlo todo como lo hice aquel día de agosto en el 2008 cuando escribí lo que considero un guiño a la poesía sin haberla descubierto: mi primer escrito llamado Vida.

No tengo techo y las cosas no son accidentales o son coincidencias cuando hablamos de pasiones que descubrimos.  El año 2015 será un reto, y espero que, cuando mire atrás nuevamente, nuevas obras hayan nacido.

-Escrito por Alejandro Viloria. Martes, 30/12/2014.

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