Cicatrices.

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Las cicatrices son la marca de la experiencia. Una marca de algo hórrido en nuestras vidas o algún sacrificio realizado por algo o por alguien que amamos. A veces son marcas de situaciones buenas en nuestras vidas; huellas dejadas por alguien que compartió una experiencia con nosotros, o que la vivió a nuestro lado.

Las cicatrices sangran con recuerdos que debemos superar en algún momento. Sangran a menor o mayor escala, eso es algo que decides tú. Hay cicatrices que no cierran, que quedan abiertas supurando rencor o tristeza. Las cicatrices no deforman nuestro ser, sino que lo moldean. La vida no es un camino cómodo; es empinado y lleno de espinas; caminas descalzo y dependiendo de tu convicción y de tu fe.

Las cicatrices son el resultado de malas decisiones, nacen de malas relaciones y se trazan sobre hechos de soberbia y de orgullo. Las cicatrices más profundas son las que yacen en nuestro interior, donde nadie mira y donde nadie husmea. Son las cicatrices que más tardan en cerrar y en secar. Son delicadas y dolorosas. Son las que cierran cuando perdonamos.

Las cicatrices son dibujos de nuestra vida. Son escritos de nuestra historia, y sólo quien tú decidas que lea tu historia es quien podrá hacerlo.

¿De qué están hechas tus cicatrices? ¿Cuánto falta para que sanen? ¿Qué miras cuando las observas?

– Escrito por Alejandro Viloria. Lunes, 19/09/2016.

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