Te di lo mejor de mí (catarsis).

01-10-2015-manos

Te di lo mejor de mí, cada día de mi vida.

Hice sonatas con mi alma, y besé las orillas de tu ser.

La perla de tu espíritu rodó por mi piel,

Y me regalaste un refugio en medio de la tempestad.

Mis prosas no riman con exactitud tratándose de ti…

No hay métrica que se compare a la pasión añeja;

A ésa que aún late y corre por las venas mías,

Y que brillaba en tu mirada y en tu sonrisa.

Han pasado seis años y te escribo esta carta escondida.

Han pasado eones en mi alma…

Desde que nos separó el arrebato tuyo del adiós.

Un adiós venenoso que no concordaba con lo que eras.

Un adiós que erosionó mi corazón,

Y que lo quebrantó en llanto y en pena.

Me regalaste un amor profundo,

Y pensamientos dulces de besos y promesas.

Te di lo mejor de mí, lo mejor que jamás a nadie había dado.

Y porque me enseñaste que yo valgo más que esto:

Que soy diamante bajo la luna,

Y porque me apoyaste con tu vestido de distancia y lejanía.

Te agradezco lo que me has dado…

Aun cuando no has de leer esto.

Aun cuando nadie leerá esto.

Aun cuando seis años han pasado.

Porque tu vida ha de ser distinta ahora.

Porque la mía ha cambiado.

Fuiste mi musa divina y hoy lo eres en esta carta.

Te recuerdo con nostalgia…

…Te recuerdo con cariño y cierta pena.

Me besaste en mis viejas heridas.

Me abrazaste en tiempos de tortura.

Me empujaste a los aires, y volé al sempiterno.

Y así te fuiste por la puerta trasera.

Con una mentira apuñalada al hombre que te amó tanto.

Y sin embargo aquí te estoy perdonando.

Porque me levantaste, me derrumbaste y aquí estoy vivo.

Me costó vivir sin ti, he de confesarlo.

Me costó respirar sin saber de tu vida, de tu persona.

Me costó caminar cojo el resto de mi existencia,

Pero aquí estoy luchando.

Aquí estoy siguiendo mi estrella,

La que alguna vez tuvo tu nombre.

La que nos miraba tontear enamorados.

Hablando del futuro y de hijos que portaran nuestro legado.

Éramos niños jugando a ser adultos.

Jugando con fuego y ambos terminamos quemados.

Yo soy un hombre muy organizado, que cuida su poesía,

Pero es que contigo siempre fue todo improvisado.

No leerás métrica alguna acá,

Una que otra que va y viene.

Como luciérnagas bajo la medianoche,

Como petunias creciendo al oriente.

Algunos que leen, seguro pensarán que no te he superado.

Aquellos que no han vivido esto que fue nuestro…

No saben de lo que están hablando.

Lo quiera o no, eres parte de mi historia.

Eres una piedra más en mi templo.

Una que creyó en mí en los tiempos de invierno.

Una piedra en la cual me apoyé siempre,

Acá te recuerdo, con cariño y sin cariño…

Acá te recuerdo. Me enseñaste a amar con locura.

Y a no confiar de un golpe.

Me enseñaste la oscuridad…

Y me diste la espalda así sin más.

Aún me pregunto qué es de tu existencia,

Del por qué te fuiste así…

Del porqué de esa manera,

Como si nuestra historia no valiese nada.

Serán preguntas sin respuestas, de eso estoy seguro.

La vida me da el aliento y aquí continúo.

Si aquí estuvieras, te contaría de estos últimos años.

Mirando las luces de la noche, como en nuestros mejores tiempos.

Eres única en tu especie.

Como mujer apasionada.

Como el veneno más fuerte…

Eres la que dejó una huella en mi vida sea como fuere.

Oh, mariposa azul que vuela equidistante,

Te di lo mejor de mí, y no me arrepiento.

A ti gracias nuevamente por enseñarme en tu amor y en tu maldad.

Por enseñarme que la vida puede ser así de contrastada.

Oh, bailarina incipiente en el amor,

Dejaste un vacío que aún sigo llenando, confieso.

Con gente que me ama y que me acompaña en la vida.

Te escribí centenares de poemas buenos y malos.

Las mejores obras fueron a tu nombre.

De las peores te reíste y me alentaste a continuar apasionado.

Aun cuando no lees esto, te siento cerca mirándolo.

¿Habrás conocido al amor correspondido?

De momento, yo aún sigo buscando, pero siempre calmado.

Tú sabes cómo soy yo, en eso no he cambiado.

Seguramente estarás feliz en algún lado, eso espero,

Pues, al final de todo, eso nos hemos prometido… que seríamos felices juntos o separados.

Por último quiero que sepas que realmente te he amado.

Que realmente te he llorado.

Que realmente me has vaciado y me has llenado.

Que realmente te he perdonado, y que planeo continuar mi vida sin ti a mi lado.

A ti que te entregué mi vida,

A ti que llegaste y te fuiste al crepúsculo soñado,

Gracias nuevamente por lo enseñado,

De tu poeta escarlata. De aquel que te amó como ningún otro te ha amado.

-Escrito por Alejandro Viloria, en la madrugada del 02/10/2016.

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